Narrativa
El año 2003 fue visitado don Enrique Ramírez Ugarte, para que él contara de su niñez, en ese pasar por la pampa salitrera, y al encontrarlo en su lugar de trabajo, donde èl se desempeñaba como electricista automotriz en la ciudad de Arica, él dio su testimonio de lo que había sido sus primeros años, hasta su juventud. Fue un pampino proveniente de la oficina salitrera “Santa Luisa”
Es una persona de piel morena, cabello corto, “negro - canoso”, contextura gruesa, y estatura mediana, buen carácter, dedicándonos parte de su tiempo en recordar aquella época cuando él estuvo junto a sus padres, y “mataperreó” con amigos por calles de las salitreras.

Cuando fue entrevistado el tenía 63 años, habiendo nacido un 28 junio de 1940; hoy casado con su esposa, Ana María Miranda, 40 años de matrimonio; de ambos nacieron 4 hijos, tres mujeres, y un hombre. Don Enrique nació en la oficina salitrera “Santa Luisa”, cerca del pueblo de Taltal.
Sus progenitores, él padre Enrique Ramírez Ramírez, la madre doña Olga Ugarte Ceballos; ellos llegaron a la pampa a través del enganche desde el sur por el ferrocarril longitudinal, él padre había nacido en Coquimbo, y la madre de Navidad.

El papá vivió en la oficina salitrera “Prosperidad”, perteneciente al “Grupo Toco”, su labor era de mecánico de correas transportadoras de caliche, y sus amigos en la pampa le decían “El Rompiato” . Los hermanos de don Enrique Ramírez, dos hombres, y dos mujeres, todos ellos nacidos en la pampa.
Él cuando era un niño no alcanzó a trabajar en la pampa para las faenas salitreras, pero sí, él decía que hacía algunos servicios ganándose unos pesitos en transportar maletas junto a otros niños, quienes iban a esperar los buses en la bajada de pasajeros, él como niño casi no se podía las maletas. (Pero como un hombre mayor, él se sonrió)

Comentaba sobre la escuela de su salitrera, que era muy linda, se llamaba “Darío Salas”, y tenía clases todo el día, la enseñanza para él era fantástica preguntándose él mismo… ¿ahora como será?; pero antes había mucha disciplina; (Se puso a reír graciosamente) claro que él había sido el campeón de la cimarra. Su profesor había sido don Orlando Fernández (Q.E.P.D), y la señorita Hilda, pero no se recordaba del apellido, sí lo más que recordaba era que al termino del sexto básico, se fueron de paseo al pueblito de Quillagua, era según él primera vez que salía de las faldas de su mamá, y donde tuvieron una linda experiencia junto a sus compañeros de colegio, que debían hacerse sus cosas a diario, cuando en el hogar se las privaban de los quehaceres de casa; entonces su profesor el señor Gálvez, se había portado muy bien con ellos en aquel momento. Posteriormente él estudió en la “Escuela Industrial”, de Iquique, y después regresó a la pampa.
Cerca de la oficina donde él había vivido, decía que alrededor era todo puro peladero, y solamente existían algunas salitreras.
Decía que allá en la pampa para los hombres solteros, el desahogo en la parte sexual era muy pintoresco, existía una calle que llamaban, “La calle del medio”, donde se albergaban los solteros, y los días 6, de cada mes era el pago, entonces llegaban las “muchachas”, (Las que trataban de tú) provenientes de Tocopilla, Calama, Iquique, y Antofagasta, Etc.; él como niño miraba como hacían la fila para “Comprar el pan”… (Pero él rió jocosamente)

Don Enrique tenía varios apodos, y el que más recordaba era el de “Cabezón”, (De pronto no aguanto la risotada). Pero la anécdota más simpática fue cuando él estaba chico, entonces llegó a estudiar a la oficina salitrera “Ricaventura”, allá también estudiaba enseñanza básica, una niña que fue alumna; pero cuando estuvo más adulto, él pololeo con su actual esposa, entonces don Enrique no se había acordado y dado cuenta, que cuando niños ambos habían sido compañeros de escuela.

Él abandonó la salitrera cuando tenía 15 años, esto sucedió el año 1955, todo fue por fuerza mayor, buscando un lugar donde vivir, y comenzar una nueva vida en la ciudad de Arica, la cual le acogió, donde él se sintió como un conquistador en busca de un futuro mejor.
El decía que todos quienes vivieron en la pampa en aquel entonces, para ellos era vergonzoso cuando se era niño, pero en la actualidad se llenan de orgullo al recordar a todos aquellos viejos pampinos, que la pasaron tan mal, vivieron en la época más difícil del salitre, pero ahora son las últimas generaciones, y no la pasaron tan mal, pero fueron felices a su manera.
Para todas las familias pampinas un reconocimiento, a quienes dieron todo por la economía del país.


Bibliografía:
* Fotografía, “Vistas de los antiguos puertos salitreros a través de sus postales de época 1898 –
* Fotografía, mapas, “Catálogo de fichas salitreras”, Inédito, autor Reynaldo Carrasco Alfaro, S/F.
* Fotografías del Escritor e Investigador de
* “
* Fotografía, de “
* Fotografía, de la obra, “Catalogo de cajetillas de cigarrillos de la república de Chile y su cultura en la sociedad”, Tomo I., autor Reinaldo Riveros Pizarro, Registrado en


Gráficas:
1.- Bahía de Taltal, fotografía editada en el libro “Vistas de los Antiguos Puertos Salitreros a través de sus postales de época 1898 –


Autor: RERIPI
edotor@lavozdelapampa.cl
www.lavozdelapampa.cl



informacion
me gustaria tener mas informacion de santa luisa ya que alli esta sepultado mi abuelo carlos leon toro mi mama nacio y paso sus primeros años alli tambien me gustaria saber si existe algun tour para poder conocerla.
A Juana Echiburu
Santa Luisa, perteneció a la compañía "The Lautaro Nitrate Co. Ltd.", fue una salitrera que quedaba en Taltal, al Noreste de la ciudad, hoy solo son ruinas, y un lugar de difícil de acceso.
Paralizó en la década de los años 1940; y ésta conserva aún el cementerio.
Saludos Reinaldo.